Un trozo de historia

CENTRO DE EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS: “CASA CANAL” (Zaragoza)

    En el barrio de Torrero, de origen humilde a mediados del siglo pasado, siempre se había dado, por las características especiales de su población, una demanda de formación educativa para la gente adulta que lo integraba: habitantes de las parcelas que se edificaban con adobe y nocturnidad –la mayoría procedentes de la emigración extremeña, andaluza o del Aragón rural- , gitanos, con su peculiar concentración chabolista en “Las Graveras” que luego darían lugar al ghetto de “La Quinta Julieta”, y obreros de salario escaso de la Zaragoza de la posguerra.

    La proximidad al centro de la ciudad, aunque hubiera que cruzar el Canal Imperial con un autobús bamboleante atravesando la estrecha pasarela  y los zapatos “buenos” en el bolso para sustituirlos por las alpargatas en cuanto se llegase a Cuellar y viceversa, hizo que este barrio creciese hasta llegar a ser lo que hoy es: zona sur de la ciudad, cercada por el Tercer Cinturón y el Canal Imperial de Aragón.

    Hoy la realidad ha cambiado enormemente y, de ser un barrio con calles sin asfaltar y desagües que terminaban en ninguna parte, ha pasado  a zona residencial con modernas viviendas unifamiliares, en los alrededores de la Cuarta Avenida, y en el que las cooperativas, como “Victoria Martínez” o promotores como “Castillo” –el primero, hace ya 40 años-, construyeron enormes bloques de viviendas que destacan desde las afueras de Zaragoza.

    ¿Orígenes del centro de adultos?

    Hace más de 30 años, profesores como Joselo – el de los huertos en los centros escolares -, relacionados con comunidades cristianas o similares, trabajaban como voluntarios dando clase a gente obrera que se apuntaba, tras el horario laboral, a recibir lecciones de alfabetización y formación básica que mejoraran su nivel cultural en la zona de la Parroquia de San Viátor.

    Cuando se construyó el “Colegio Público La Paz”, eran ya maestros de dicho centro los que daban clase a los adultos en el colegio de C/ Oviedo 186, como Pedro Moya, inicialmente, en unas aulas prefabricadas que había en el patio.

    Tras las horas con los niños, algunos de los profesores de “La Paz” hacían doblete, recibiendo por ello un suplemento salarial del MEC. Los alumnos preparaban la Prueba Libre para la obtención del recién inaugurado título de Graduado Escolar y Don Ramón, director de “La Paz” por aquellos finales de los años 70, estaba al tanto de si la chiquillería del barrio apedreaba las aulas de las prefabricadas cuando los mayores estaban dentro, estudiando hasta las diez de 1a noche y ocupando, encogidos, sus pupitres.

    En septiembre de 1.984, el MEC sacó en la elección de plazas para profesores interinos, tres vacantes en Comisión de Servicios para dar clase a adultos; una era para “La Paz”, otra, a Delicias, y la tercera, para Margen Izquierda.

    Mª Teresa García Roigé, hoy –2.004- profesora definitiva en “Casa del Canal”, eligió La Paz-adultos por vocación, haber trabajado ya allí con chavales, conocer la zona y al profesorado del Colegio Público donde ahora se iban a dar las clases para mayores.

    Se inician las labores de organización y coordinación en septiembre de 1.984 con una cantidad de alumnos matriculados que rondaba la centena y eran imposibles de atender por un solo profesor. Fue designado José Mª Vela Torrea en el mes de diciembre y, con dos maestros, se terminó el curso 1.984-85 que fue el primero en que se adjudicaron dos plazas con dedicación exclusiva y en calidad de Comisión de Servicios  a la zona  de La Paz.

    El contacto con el MEC era continuo y había que estar subiendo a Isabel La Católica, donde estaba la Delegación, día sí, día no. Chema Fernández Turrado escuchaba nuestras necesidades y, más que una coordinación, teníamos allí a unos amigos que aceptaban nuestras sugerencias y peticiones de más presupuesto, más espacio, más profesorado, más…, más….

    Curso 1.985-86: se va consolidando la actuación que, en los primeros tiempos se caracterizaba por tener un alumnado con mucho empuje, buen nivel, ganas de aprender y obtener una titulación que antes no habían logrado por falta de medios económicos –había que ponerse a trabajar- o escasas perspectivas de visión de familias muy humildes que no habían visto necesario que sus hijos estudiasen.

    Al Colegio “La Paz” le concedieron un mobiliario de sillas y mesas verdes más altas que las que tenían y que a más de un chaval le alegrarían la espalda pues, las nuevas generaciones y el uso del comedor escolar, estaban aumentando la talla del alumnado al que se le quedaban chicas las mesitas de los centros.

    En el 1.986 – 87 nos dicen que, como actuación con adultos, debemos de coordinarnos con las instituciones que trabajan en el ámbito territorial y entramos en contacto con Raquel Gimeno del Busto, que, tras su regreso de Bolivia, se había puesto a dar clase a los gitanos de “La Quinta Julieta”. En el edificio de “La Quer Majari Calí”  – La casa de la Virgen de los gitanos -,  de Paseo del Canal 79, nos reuníamos  Angulo, el profesor del MEC asignado a la Prisión Provincial de Torrero, Mª Teresa Sánchez Carbajo, que también trabajaba con los gitanos en Compensatoria.

    Mª Teresa García y José Mª Vela, “los iniciales en  adultos” de la zona de La Paz, nos reuníamos, en “La Quer”, con profesorado de la Universidad Popular –UPZ-: Rosa, Teresa,… y monitores muy cambiantes porque funcionaban por contrato.

    Tuvimos que llegar a dar clase en las aulas de la “Asociación de Vecinos La Paz” que ésta  cedió amablemente y donde te helabas en invierno, lo que trataba de paliarse con unas estufas de butano que producían dolor de cabeza, para pasar a recocerte en verano, pues la edificación se había construido sin ningún aislamiento en la plana techumbre.

    También en  el 1.986 – 87, Fco. Javier Gómez Chueca es destinado, en Comisión de Servicios, para una actuación educativa en el Centro Penitenciario del que, poco a poco, irá liberando horario, al asumir, con profesorado propio, Instituciones Penitenciarias esta labor y, en 1.998, cuando DGA asuma todas las competencias en Educación, se quede al 100 % en el “Casa del Canal”.

    La relación y coordinación con el Centro Penitenciario de Torrero se mantendrá hasta la inauguración de la cárcel de Zuera, ya casi en el 2.000, y una de sus labores “curiosas” será el que profesorado del “Casa del Canal” tenga que pasar por la penitenciaría, una vez al año, para supervisar la realización de la Pruebas Libres de Graduado Escolar para los reclusos a los que daban clase los compañeros Dori, Ángel e Ignacio.

    Entre 1.986 y 1.988 pasamos a ubicarnos completamente en lo que llamamos “Centro de Adultos Casa del Canal”, en el Paseo del Canal 79, y al que se le puso ese nombre por estar a las orillas del Canal Imperial, en un montículo llamado “El Cabezo Cortado”, desde cuyas ventanas se veía muy bien El Pirineo.

    Era un caserón grande, en otros tiempos internado  de monjas para hijas de enfermos de pulmón, en cuyos bajos vivía Doña María, una ancianita de unos 90 años de edad, viuda del antiguo jardinero y conserje de la residencia y que se negaba a ir a ningún asilo ni a casa de sus hijos reivindicando un extraño derecho vitalicio a permanecer allí. Julia, la mujer de la limpieza, miraba cada día si la única habitante de la casa continuaba con buena salud.

    No se sabía bien de quién era la titularidad de la casona: si de la DGA, del Ayuntamiento, de la DPZ,…El centro de adultos quedó establecido en el lugar y los profesores pensaban que cualquier día hallarían a la ancianita muerta, pero lo cierto es que aguantó los seis años en que estuvo sobre su casa el centro de adultos e incluso una obras que subsanaron el problema del suelo de la entrada al edificio que casi se derrumba sobre su vivienda y que obligó a suspender las clases por un tiempo.

    El nombre de “Casa del Canal” que ostentamos desde entonces, ha dado lugar a algunas confusiones pues la Confederación Hidrográfica del Ebro tiene un edificio con el mismo nombre a la otra orilla del Canal y, a veces, nos buscan allí.

    En los seis años que estuvo el C.P.E.P.A.”Casa del Canal” en el Cabezo Cortado, un lugar rodeado de pinos y sin tan a penas iluminación –por lo que en invierno había que parar las clases en cuanto anochecía pues al alumnado le daba miedo llegar hasta allí atravesando descampados-, la plantilla del profesorado fue aumentando, siempre en Comisiones de Servicios, con compañeros trabajadores y entrañables como Manolo Franco Blas o Gregorio Santos Marcuello. También tuvimos algún voluntario como el célebre Jerónimo, amigo de Goyo, que daba clase de historia como si fuese un catedrático. Hasta las diez de la noche, las aulas que ocupaban lo adultos eran las del Colegio Público la Paz o las de la “Asociación de vecinos El Canal”.

    Las clases impartidas eran de Alfabetización, Graduado Escolar en dos niveles, algún curso de preparación a Acceso a la Universidad,… Los alumnos eran muy activos y colaboradores, con buen nivel de participación en todo lo que se organizaba: concursos viajes, visitas culturales,… Había inquietud en el barrio y eso nos dinamizaba a todos. Ya se empezaban  a hacer actividades de ampliación cultural como el Yoga, que comenzó a impartir Javier Aizpiri en la Capilla, con altar incluido, de que disfrutábamos en Paseo del Canal  79.

    Por fin, en la primavera de 1.991, se celebra un concurso de traslados para adjudicar las plazas de adultos en Zaragoza, estando en la Delegación Doña Mª Pilar de la Vega y, en la coordinación, Chema Fernández y José Mª Galdo. Es a partir de septiembre de 1.991, cuando el centro ya contará con la plantilla definitiva integrada  por Mariano Pardo Ara,  Mercedes Soria Lázaro, Fco. Javier Gómez Chueca y Mª Teresa García Roigé. Poco después nos asignarán el centro de la C/ Numancia Nº 2, el “Tomás Alvira” antiguo, cuyas aulas habrá primero que adecentar para que puedan ser utilizadas  y desde las que llegaremos a dar servicio educativo a los adultos de la zona de Miguel Servet.

    Importantísimo para el “Casa del Canal” fue el cambio de ubicación que se realiza en el curso 1.994-95.

    El antiguo “Pedro Joaquín Soler”, colegio de E.G.B. que había sufrido una ampliación veinte años atrás, se estaba quedando sin alumnado infantil, por lo que nos lo cedía el MEC para centro de adultos. Está prácticamente dentro del Parque Pignatelli, en Paseo de Cuéllar Nº 6, y por ser una zona tan céntrica y bien comunicada, nos permitiría recibir alumnos de casi toda Zaragoza

    En junio del 94 tomamos posesión del nuevo edificio luchando contra las termitas que atacaban a las puertas de madera que hubo que cambiar y, entre junio y septiembre, se equipó con el mobiliario para adultos necesario y se eliminó el de niños. Supuso un esfuerzo importante para todo el colectivo educativo, desde el MEC hasta los conserjes, Mª Carmen Aísa  y Emilio Rello, sin olvidar a Tomás Pardos Herrer, el maestro de Compensatoria, un manitas bueno para todo, que con sus alumnos especiales, a los que enseñaba Carpintería y Electricidad, fue haciendo pequeñas y grandes reparaciones y montajes para ir adaptando el centro a nuestras necesidades. El nuevo espacio es sólido – pese a que el caserón tiene más de cien años-, capaz, bien situado, con buenas vistas y mejor ambiente. Un lugar en el que se trabajará a gusto.

    Al año siguiente, en el 95 – 96, la plantilla se amplió con dos nuevos profesores definitivos, Gonzalo Daniel Sánchez Narvión que venía de Tauste, y Antonio Serrano Ferrer. El centro ya está definitivamente creado y, como siempre, con exceso de alumnado para la reducida plantilla. Siempre estaremos solicitando algún profesor para poder atender a la fuerte demanda educativa y, algunos años, nos llegarán en comisión de servicios: Victoria Nicolás Minué, Mª Ángeles Lorenzo Hernández,…En el “Casa del Canal” se instaló un taller de Carpintería, que alguna vez estuvo inactivo por falta de profesorado pero que se utiliza para impartir clases a adultos y de Garantía Social, siempre con maestros de taller interinos Miguel Ángel Magarzo Contreras, Ángel Peña, Ángel Viejo, José Luis Sas Sabas,… , y también un taller de Moda y Confección que, a comienzos de S. XXI, está siendo empleado en las actividades promovidas por la Asociación de Alumnos.

    Al disponer de dos ubicaciones con buena capacidad, son ya muy diversas las actividades que pueden organizarse desde el centro, y lo mismo se hace Yoga que inglés, salsa y bachata (que son bailes caribeños), dibujo, pintura, manualidades, etc,…

    En el curso 2.000 – 01 comenzamos con las clases de Secundaria para Adultos –ESPA-, lo que ha supuesto, en el 2.003-04 ampliar la plantilla con  tres profesores definitivos de Secundaria a tiempo completo: Mª Pilar Graells Omedas,  Mª José Matud Aznar y Alfonso Sáenz Lorenzo.

    Esto sigue sin ser suficiente para la fuerte demanda del alumnado que viene a matricularse al “Casa del Canal”, lo que nos hace tener que manejar listas de espera y que haya personas que tengan que ser orientadas a otras entidades para satisfacer su necesidad educativa,

    ¿El futuro?…

    Ahora vienen los emigrantes con sus hijos…

MaríaTeresa García Roigé